Editorial: «Se buscan cinco socialistas honrados»
Los escándalos de corrupción salpican al PSOE, incluida su posible financiación ilegal, y desgraciadamente la moderación es un recuerdo desde que Rodríguez Zapatero resucitó una memoria histórica partidista que quiebra la reconciliación. También se ha roto el consenso en política exterior, en reparto de competencias autonómicas, en el nombramiento de los mejores y no de los fieles en los puestos claves del Estado: Tribunal Constitucional, Consejo General del Poder Judicial, Consejo de Estado… Los hechos nos revelan que el estado social ha entrado en quiebra desde el momento que el impuesto a los pobres se ha disparado: la inflación. Como ha señalado un periodista: “alguien está facturando al margen de los intereses nacionales” (Pedro Rodríguez, Corrupción sin fronteras. ABC). Y, por lo que vamos conociendo, no solo es uno.
Sabemos que hay socialistas preocupados por esta situación, y que piensan que es muy necesario cambiarla. Socialistas que han sido desterrados de las instancias del poder. Ahora solo se buscan a 5 socialistas honrados que, desde su silla en el Congreso de los Diputados, puedan mostrar algo de pundonor. Es una misión casi imposible. Encontrar entre los 121 diputados del Grupo Parlamentario Socialista, a 5 que puedan levantar la mano y decir podéis contar conmigo para una moción de censura que permita desalojar la corrupción de La Moncloa. Es cierto que bastarían con 4 si todos los parlamentarios del PP, Vox, Unión del Pueblo Navarro y Coalición Canaria votaran para echar a Pedro Sánchez, pero por si acaso, buscamos a 5, una manita. La mera amenaza de esos 5 bastaría para que convocaran elecciones generales. Claro que deben contar con las presiones que sufrirían, el arrubamiento en el grupo parlamentario… y el final de su carrera política. Lo normal es que fueran considerados como héroes por su labor a España y, a la propia regeneración socialistas.
No olvidemos que los 121 diputados socialistas fueron elegidos en el partido para que sus nombres aparecieran en las listas -cerradas y bloqueadas- del PSOE. Y fueron elegidos por su fidelidad y porque saben aplaudir bien, al líder. Aquí de nuevo nos encontramos con otra burla a la Constitución: se prohíbe el mandato imperativo en el párrafo 2º del artículo 67. Aquel propio de las Cortes Medievales en el que el representante no tenía libertad de decisión y se sometía a los dictados de quien le había elegido. Los representantes del pueblo no deben estar sometidos al mandato imperativo del partido, pero lo están. Los diputados y senadores representan a todos los españoles y no solo a quienes le han elegido o a la población de la circunscripción por la que fueron elegidos. El futuro senador de Formentera después de la recientísima reforma del artículo 69 de la Constitución, será elegido por esa isla, pero representará a todos los españoles y, esto debería enseñarse en 1º de política, junto a la frase “estoy al servicio de las personas, las personas no están a mi servicio”.
Desgraciadamente los partidos políticos se han convertido en instrumentos de control de la participación política, en contra de lo que establece la Constitución en su artículo 6: “expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política”. Y qué decir con que “su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos”. La realidad es otra como ya dijo un dirigente político: “el que se mueva en un partido político, no sale en la foto”.
Los diputados y senadores se integran en un grupo parlamentario en donde la opacidad es la norma. Esperemos que en la próxima reforma de la Ley de Transparencia se incluya a los grupos parlamentarios como sujetos obligados. Ya es público lo que cobran senadores y diputados -no de forma individualizada que es lo que debería ser-, ahora queremos saber como se mueven los dineros públicos en los grupos parlamentarios, sus reglas, las sanciones… porque el grupo parlamentario se ha convertido en una superestructura opaca de control de los diputados y senadores.
Hay que otorgar verdadera libertad a los parlamentarios, porque actualmente detrás de grupo parlamentario se encuentra el Secretario General del partido que además es el Presidente del Gobierno. De esta forma el Poder Ejecutivo fagocita al Poder Legislativo, incluso aunque no sea el partido mayoritario, porque los acuerdos con otros partidos se realizan desde el gobierno, entregando no solo indultos y amnistías, también más competencias y, sobre todo, más dinero.
Cinco, con cinco sería suficiente, aunque lo normal es que todo el grupo parlamentario socialista en pleno se levante ante el Gobierno y dijera que ya basta de corrupción.

