De abanderado de la República a morir frente a un pelotón de milicianos

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De abanderado de la República a morir frente a un pelotón de milicianos

Por Pablo González-Pola de la Granja

Para La Razón, Memoria e Historia

En la madrugada del 25 de agosto de 1936 caía bajo las balas de un pelotón de fusilamiento formado por milicianos, el capitán de Ingenieros Pedro Mohíno Díaz. Pudo ser en la propia cárcel Modelo de Madrid, donde el día anterior se había celebrado el juicio sumarísimo, o en la cercana Ciudad Universitaria.

Tan sólo cinco años antes, el entonces teniente Mohíno se había convertido en adalid abanderado de la II República española gracias a una foto publicada en la casi totalidad de la Prensa española. La instantánea, captada por el joven fotógrafo Alfonso Sánchez Portela en una abarrotada Puerta del Sol, recogía a un grupo de personas encaramadas en un camión entre las que destacaba un militar, vestido de uniforme, que enarbolaba la bandera tricolor republicana. Era la tarde del 14 de julio de 1931 y la citada fotografía se convertiría en un icono del nuevo régimen y en uno de los primeros documentos de la llamada fotografía social. Además, de alguna forma, simbolizaba el apoyo del Ejército a la situación creada tras las elecciones municipales celebradas dos días antes.

Pero, ¿qué hacía el teniente Mohíno subido en el camión con la bandera y rodeado de exaltados republicanos? De las tres hipótesis que plantea el investigador Rafael Álvarez; que fuera miembro de alguna asociación republicana militar, que lo hiciera a instancias de algún amigo repúblico o que fuera un acto espontaneo, está última es la que más se acerca a la realidad. Hoy lo podemos confirmar gracias a las memorias inéditas del general Manuel Díez Alegría. José Mohíno y Manuel Díez Alegría coincidieron en la Academia de Ingenieros de Guadalajara en 1923. Un año mayor, Mohíno era alumno de segundo curso, perteneciente a la 109 promoción, mientras Díez Alegría lo era de primero, encuadrado en la 110 promoción de la Academia.

Cuenta Díez-Alegría como aquel 14 de abril, estando en casa de sus padres, en la calle Infantas, paralela a la Gran Vía, alguien dijo que habían colocado una bandera republicana en el Palacio de Comunicaciones de la plaza de la Cibeles. Quiso comprobarlo y al desembocar en la Gran Vía se encontró con dos compañeros de la Academia de Ingenieros, Emílio Hernández Pino y Antonio Población. Estos le contaron que un rato antes bajaban por la calle en compañía de José Mohíno cuando un grupo de exaltados republicanos al verles de uniforme prorrumpieron en gritos en favor del ejército republicano. Mohíno, sin pensárselo dos veces, se unió al grupo entusiasmado por la emocionante atmosfera que reinaba.

La trayectoria profesional de Mohíno antes y después de proclamarse la República nos permite trazar la figura de un excelente oficial del cuerpo de Ingenieros, atento a su trabajo y muy bien considerado por sus jefes, según consta en las anotaciones de estos en su hoja de servicios. Tanto los ingenieros como los artilleros sintieron una gran decepción con don Alfonso XIII, al que consideraron responsable de no haber frenado los intentos del general Primo de Rivera por acabar con la escala cerrada de ascensos. Era esta una costumbre muy arraigada en los cuerpos técnicos facultativos por la cual no se admitían más ascensos en el escalafón que la rigurosa antigüedad. Primo de Rivera firmó las dos últimas disoluciones del Cuerpo de Artillería, con lo que se exacerbó su disgusto con el régimen monárquico al que consideraban, como muchos militares de otras armas y cuerpos, agotado.

El teniente Mohíno hace el prescriptivo juramento de fidelidad a la república y en 1935 decide ingresar en el Cuerpo de Guardias de Asalto, organizado y dirigido hasta este año por el teniente coronel Agustín Muñoz Grandes. Posiblemente no se encontró muy a gusto en esta politizada unidad, porque aprovechando su ascenso a capitán vuelve al de Ingenieros, integrándose en la plantilla del Batallón de Zapadores Minadores nº7, con sede en Salamanca.

El levantamiento del 18 de julio de 1936 coge al capitán Mohíno, con su Batallón, en Alcalá de Henares, donde se había dispuesto el traslado de su Batallón tras la salida de los dos regimientos de Caballería de guarnición en Alcalá, debido a los frecuentes enfrentamientos entre militares y personal civil. Junto con el Batallón de Zapadores, fue trasladado a Alcalá de Henares el Batallón Ciclista procedente de Palencia. Nos cuenta Rafael Álvarez, como en los días inmediatos al 18 de julio, la guarnición militar alcalaína se subleva y el capitán Mohíno se encarga de arengar a la tropa y formar, el 20 de julio, la columna que trata de poner orden en Alcalá de Henares. Mohíno se pronuncia al grito de “¡Viva España! , ¡Viva la república! y ¡Viva el Ejército Honrado!”. Poco durará la sublevación, porque, fracasado el alzamiento en Madrid, el día 21 se presenta en Alcalá una columna al mando del coronel Puigdengolas, a quien rinde sus fuerzas Mohíno. Pese a los esfuerzos del coronel, que había pactado la rendición pacífica, los milicianos a su cargo asesinaron a dos oficiales de Ingenieros sublevados. Habiéndose producido una masacre si, pistola en mano, Puigdengolas, no lo hubiera evitado. Por cierto, que así, asesinado por sus propios hombres, moriría Puigdengolas en octubre del mismo 1936 al intentar sofocar una desbandada de milicianos en el frente de Parla.

Trasladado a la cárcel Modelo de Madrid, Mohíno sería juzgado y ejecutado el 25 de agosto de 1936.

El caso del capitán Mohíno Díaz es un claro ejemplo de la actitud de los mandos militares ante la segunda experiencia republicana en la historia de España. Acogida con más disciplina que entusiasmo, pero con sincero acatamiento en general, los problemas de orden público y los conatos separatistas, fundamentalmente, fueron inclinando en su contra a buena parte de los jefes y oficiales.

https://www.larazon.es/memoria-e-historia/20210325/pxxzjjsvends7eimjqvje42fta.html

Los estorbos y Jovellanos

Periódico La Razón – Dinero y Negocios

Javier Morillas

7 de marzo de 2021

Jovellanos denominaba «estorbos» a todos aquellos elementos y actitudes «de índole moral o derivados de la razón» que obstaculizaban el mayor desenvolvimiento económico de España. Y cuando se cumple el CCX aniversario de su fallecimiento, la Facultad de Económicas y el Instituto de Estudios de la Democracia del CEU, impulsan, junto al apoyo de otras instituciones, la colocación de una réplica de la estatua que aquel gran estadista y pensador tiene en su Gijón natal.

Esos estorbos en forma de trabas burocráticas, arbitrismos, proliferación de gabelas e impuestos, intromisiones públicas en la actividad ciudadana, elevado déficit público y endeudamiento, leyes contractivas o desincentivadoras de la producción… eran «fruto del desconocimiento general de la ciencia de la economía», que consideraba «la más importante y más esencial de todas». Y que hoy nos presenta un paro juvenil del 48,1% en términos interanuales. Muy superior al de la mayoría de países europeos. Lo que no es nuevo. Incluso en los años 2000 los parados jóvenes excedían nuestra media de parados, que la crisis financiera acentuó. Aun cuando entre 2000 – 2020 ha habido una gran contracción de los jóvenes entre 16-34 años, disminuyendo en un 27% (-2,2 millones), afectando a todos sus grupos de edad: caída del 44%, 26% y 13% para las franjas entre 16-24 años, 25-29 años, y 30-34 años respectivamente. Algo tiene que ver también el olvido del impulso pionero a la formación profesional –hoy replanteada– del ilustrado asturiano «prefiriendo la práctica a la teoría».

Seguridad laboral

Periódico La Razón – Dinero y Negocios

Javier Morillas

28 de febrero de 2021

En Bilbao está desde hace 25 años la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo. Y la semana pasada tuvieron lugar allí unas jornadas internacionales cofinanciadas por la Comisión y el Centro Español para Asuntos de los Trabajadores, CEAT, homónimo del europeo EZA con sede en Alemania, para analizar cómo hacer los lugares de trabajo europeos más saludables, seguros y productivos.

En ellas se expusieron los objetivos estratégicos actuales de la Agencia por Marta Urrutia, mostrando cómo cuando las empresas deciden invertir en mejorar sus instalaciones y entorno, mejora la salud de los empleados, se pierden menos horas de trabajo, mejora el ambiente laboral y sube la productividad. Sin embargo, la crisis provocada por la pandemia ha supuesto una parálisis de muchas de esas inversiones. Y cómo junto al teletrabajo quedarán secuelas, consecuencia del mayor paro, problemas psicológicos, y «un mañana que empezó ayer», como señalaron María Reina (Portugal) y Piergorgio Sciaqua (Italia).

En la mesa que me correspondió moderar con representantes de Unión Sindical Obrera, Eslovaquia, Rumanía, … destacó la intervención de Aneta Szczykutowicz (Polonia),señalando una triple perturbación: corporal (más obesidad, sedentarismo, …), mental (ansiedad, depresiones,…) y espiritual (pérdida de esperanza, del sentido de comunidad, de fe…). Y cómo en estudios de la Universidad de Varsovia se había deducido que la pandemia nos hace más frágiles, pero que el sistema se debilita menos y se torna más inmune en las personas más religiosas. Una interesante línea de investigación dentro de la Unión Europea.

China y la industria del juego: traer el negocio a Macao

Periódico La Razón España

Manuel Sánchez Cánovas

26 de febrero de 2021

Los viajes de placer a casinos del extranjero por parte de ciudadanos chinos acarrean una sangría de divisas para la República Popular China. Pekín los está limitando, lo que puede tener importantes consecuencias financieras para las naciones vecinas del Sudeste Asiático. Otra razón para reconsiderar su gran dependencia económica del gigante asiático.

El juego, verdadera pasión entre los chinos, es ilegal en la República Popular, pero está autorizado en Macao, Hong Kong y Taiwán, lo que provoca salidas de capital del orden de 150.000 millones de dólares anuales. Dada esta extraordinaria magnitud, Pekín ha tomado cartas en el asunto: En 2020, 35.000 chinos fueron acusados de crímenes relativos al juego transfronterizo; además, el pasado agosto se anunció la inminente publicación de una lista de casinos vetados en el extranjero. Serían aquellos destinos que puedan «hacer peligrar la propiedad y la seguridad personal de ciudadanos chinos» según The Diplomat.

Pekín también amenaza a aquellos extranjeros que quieran organizar en
China viajes al exterior para jugar con penas de hasta 10 años. Tras un año terrible por la pandemia, el sector empieza a resentirse. Los analistas
del Grupo Genting hablan de que los niveles de negocio post pandemia en Singapur, no se recuperarán en 2021 por la ausencia de jugadores VIP de la República Popular, y de una caída del 90 por ciento de sus beneficios.

Genting comparte el duopolio del juego con el grupo Sands en Singapur, dueño del casino con forma de barco Marina Sands, edificio emblemático, extraordinario, de esta afluente ciudad Estado, centro financiero y fiscalmente amable para millonarios. Además, es famoso por Genting Highlands, en las bucólicas montañas de Malasia, donde gracias a un acuerdo con el Estado de Pahang, se permite jugar a chinos, indios y extranjeros aunque esté prohibido en la religión musulmana, mayoritaria del país. De allí se recuerdan situaciones de otros tiempos, de asesinatos por deudas de juego y mafias chinas (triadas), o de suicidios de chinos de la Diáspora arruinados. Hoy sin embargo, Malasia es un país seguro, relativamente serio y organizado. Y en Singapur, país número uno a nivel mundial en términos de Seguridad jurídica y personal, resultaría imposible.

Más o menos fundadas existen bastan- tes leyendas sobre el juego en el mundo chino. Los grandes «padrinos» de Macao, Hong Kong y el Sudeste Asiático –como Stanley Ho y su Casino Lisboa en la excolonia portuguesa–, en algunos casos obtuvieron licencias para sus empresas en el pasado, a través de cierta simbiosis entre familias de políticos indígenas e intermediarios de minorías étnicas, a modo de «padrinos». Unas quinientas de estas familias controlan la economía de la ASEAN. Sin embargo, estos negocios se diferencian nítidamente de aquellos en países muy pobres como Camboya o Myanmar bajo fuerte influencia política de Pekín. Aquí el turismo de China no son generalmente VIPs, y el juego viene aparejado a la prostitución, tráfico de drogas y otros ilícitos. Se trata en muchos casos de negocios de inmigrantes de la RP China, relacionados con el expolio de recursos naturales del Mekong, orientados a turistas y la misma comunidad inmigrante china. Vietnam y Filipinas, menos pobres, también se ven afectados.

Por tanto, si el dinero del juego chino no afluyera al Sudeste Asiático, el destino beneficiado sería Macao, bajo control de Pekín. De hecho, el fallecimiento del millonario americano Sheldon Adelson- abre la puerta –para Reuters– a la posibilidad de que inversores continentales, compren participaciones en su empresa, la Sands China Ltd. Este sería un factor estratégico para congraciarse con los mandarines comunistas, y mantener a la Sands en este rentabilísimo mercado, ya que las licencias de los casinos en Macao expiran en 2022. Así, Pekín retendría una mayor parte de la salida de divisas por juego en su propio territorio. En el marco de la guerra comercial con EEUU, y después de que China suprimiera la Independencia Judicial y Derechos Humanos en Hong Kong, todas las grandes americanas – Wynn, MGM, la propia Sands y otros – con enormes casinos en Macao, verían tremendamente dañados sus intereses con la retirada de sus licencias.

La visión de Sheldon, famoso por su fallido proyecto en España, Eurovegas, fue fundamental en la transformación de Macao. De centro para el juego duro y el vicio a paraíso para congresos, convenciones y parque temático de juegos, con alcance familiar, seguro y limpio, cuya cifra de negocios supera a la mismísima de Las Vegas. Aunque también de paso en aquella transformación se acabara con importantes espacios históricos, culturales y naturales en la mayor ciudad con esencias hispanolusas en China.

Golpe en Birmania: la Premio Nobel, otra vez detenida

Periódico La Razón España

Manuel Sánchez Cánovas

12 de febrero de 2021

La líder de la Liga Nacional para la Democracia de Myanmar, Aung San Suu Kyi, Premio Nobel de la Paz que pasó años de arresto domiciliario por su oposición a la dictadura que gobierna la antigua Birmania, ha vuelto a ser detenida tras ganar las elecciones. El Gobierno denunció los resultados como fraudulentos, aunque haya obtenido el 80% de los escaños con un 70% de participación, y aunque la misma Junta Electoral haya confirmado que las elecciones han sido limpias.

Para empezar, Aung San no es la líder de facto del país, ya que necesita la colaboración del elemento castrense para gobernar, al controlar estos un 25% de los escaños del parlamento, así como los ministerios fundamentales del Gobierno, nominalmente encabezado por la Liga, pero, en realidad, dirigido por militares.

La estrategia de largo recorrido de colaboración de la Nobel con la dictadura para traer la democracia a Birmania, buscando paz y estabilidad, se manifestó en su postura neutral ante el conflicto en el Estado de Rakhine (Arakán) entre los rakhine (budistas) y la mayoría rohingya (musulmanes). Una estrategia también visible en la profesionalización de la administración pública, donde se consiguió apuntalar el poder civil.

Aung San sufrió el desprecio internacional por su neutralidad
y se habló incluso de retirarle el Nobel. La paciencia, entereza y diplomacia que ha mostrado esta mujer, contra viento y marea, merecerían otro premio. Con la dictadura encima, Aung San difícilmente hubiera podido poner en marcha políticas humanitarias para ayudar a los Rohingya: Leyendo entre líneas sus declaraciones, en clave del Sudeste Asiático, se sobrentendía una solución de compromiso calculada para defender los intereses generales del país desde dentro, y no ofender al poder castrense, desencadenando situaciones aún más violentas. En entornos culturales de alto contexto holista, altamente jerárquicos y asianistas, una reacción contra líderes incuestionables en favor de los rohingya, podría haber acarreado consecuencias impredecibles.

La expulsión de los 200.000 rohingya de Arakán a Bangladesh se amplificó en las organizaciones de Derechos Humanos, exagerando intencionadamente las acciones contra los musulmanes. Es decir, se utilizó que Aung San no se opusiera al Gobierno militar estratégicamente para avanzar los intereses globales de la Umna islámica en Arakán, una de las regiones más pobres del mundo: otra «nueva Palestina» que realzara la imagen victimista de otra nueva comuni- dad islámica más, agredida en Sudeste Asiático.

Sin embargo, y aunque había intentos gubernamentales para expulsar a los Rohingya desde antes de los años noventa, la situación en los campos de refugiados en Bangladesh no es nada buena, y la reacción del ejército contra los musulmanes fuera desmedida, esta es consecuencia de los múltiples atentados terroristas islámicos previos por parte de los mismos Rohingya. Los islámicos son muy beligerantes en la región y es su costumbre forzar a los budistas – y miembros de otras religiones – a convertirse a los rigores del Islam. De hecho, para casarse con un musulmán es necesario abandonar la propia religión. Y si no se es islámico en una región de esta naturaleza, se está sujeto a impuestos extraordinarios, (Yizia) y discriminaciones (Dhimmi).

Con todo, este sólo es un conflicto de los muchos abiertos en la complejísima y multicultural Birmania, donde persisten otros cuatro grandes contenciosos de amplio calado: El del estado Kachín, de mayoría cristiana frente a la minoría budista; el del estado Kayah; el del estado Kayin (Karen), y el del estado Shan –con el estado Wa, apoyado por la República Popular China, en su centro, una narcodictadura de tintes maoístas, que ahora también vive del juego y la prostitución.

Una vez cerradas las puertas de la ayuda de Occidente con el contencioso Rohing- ya, Myanmar necesita más que nunca la colaboración de la China comunista. Son 800.000 ciudadanos chinos los que se han establecido ya en el país para expoliar sus recursos naturales. Enemistados hasta con la misma migración china anterior, traída por los británicos antes de la Segunda Guerra Mundial, constituyen un país dentro del país; viven en sus propios barrios y con- dominios especiales, separados de la paupérrima población nativa, y con un nivel de vida bastante más alto que el de los birmanos. Un gobierno democrático iría en contra de sus intereses.

Tras las últimas elecciones, Aung San Suu habría tenido mayor poder para in- fluir en los militares y las decisiones po- líticas del país, empezando por el estatus de los Rohingya. Sin embargo, el destino vuelve a jugar en su contra.

La dimisión de Adolfo Suárez

El 30 de enero de 2021 el periódico El Mundo publicó el siguiente artículo:

Adolfo Suárez dimitió porque había caído desde una gran altura. Era una persona muy inteligente. Tenía una fortísima ambición política; me comentó en una ocasión que solo la de Carrillo era comparable a la suya; años después de haber dejado el Gobierno, Suárez me dijo con orgullo que siempre fichó a personas mejores que él. «Es cierto –le contesté–, éramos mejores que tú en algunos aspectos, pero tú sabías que nos ganabas en voluntad política, en aguante, en visión de la sociedad, en conexión con el pueblo, por eso no te preocupaba; en lo que realmente te interesaba como presidente, eras tú el que tenía la superioridad». Adolfo se sentía seguro de sí mismo, por eso no sentía la necesidad de eliminar a sus colaboradores brillantes.

Era monárquico-juancarlista, por considerarlo bueno para España, y también por gratitud a quien le hizo llegar a la cima. Desde el primer momento trabajó para asegurar el siguiente reinado de Felipe VI; su lealtad con el Rey, sé que le llevaba a no ocultarle lo desagradable.

Tenía un gran sentido de Estado. Para evitar estados de excepción en el País Vasco durante las primeras elecciones, me encargó una negociación con ETA. No juzgó necesario decirme los límites de nuestras cesiones (yo los conocía), pero en cambio sí que me escribió las líneas formales que yo no podría traspasar para salvar la dignidad de las instituciones.

Era un patriota. Al comenzar a redactarse la Constitución en las Cortes, todos los grandes consensos ya se habían logrado, estaban en rodaje (Corona, partidos, sindicatos, sufragio universal, ley electoral, elecciones, Parlamento bicameral, confianza del Congreso, reconciliación, pactos derechos humanos, comunicación libre, renuncia presentación obispos, Consejo Europa, solicitud a la UE, preautonomías….). Y él era su promotor y conseguidor; faltaba reflejarlos en la Carta Magna y siguió pilotándolo mediante instrucciones a los representantes de UCD. La Transición (y la Constitución) fueron su obra. Pero para hacerla perdurable, él quería que apareciera como trabajo de todos; lo hablamos un día, pensamos que una fórmula para lograr ese efecto sería condecorar a los miembros de la ponencia constitucional del Congreso. Yo fui el encargado de ir preguntando uno a uno si aceptaban la distinción (entonces temíamos que alguno lo rechazara). De ahí que no se hable del «padre» de la Constitución, sino de los «padres», marginándolo a él.

Las Fuerzas Armadas no le impidieron hacer nada de lo que proyectaba. Él tenía finura, como de orfebre, para valorar día a día lo que debía plantear sin provocar su salto.

Poseía grandes cualidades para liderar masas; en dos años y medio convocó y ganó dos referéndum, con votaciones impresionantemente positivas a su favor. Y al mismo tiempo tenía un encanto y habilidad especial para seducir y dirigir pequeños grupos. Esta segunda cualidad creo que acabó perjudicándole, porque le resultaba más cómoda. Su éxito pasó a los libros de historia, pero si se me permite la imagen, la Constitución cerraba una etapa divina y teníamos que pasar a lo humano; quizá debería haberse vuelto a casa, pero su ambición, que yo apoyé, le retuvo. Aunque ya le había pedido dejar Presidencia, le razoné que, para que su liderazgo subsistiera, debía hacer como Cánovas, quien fue «centrista» para restaurar la Corona y aprobar la Constitución, pero acto seguido dejó la izquierda a Sagasta y él encarnó la derecha del nuevo Régimen. Otros y yo, también le recordamos que habíamos hecho la Transición con los votos que nos dio el centro derecha y por exigencias del consenso habíamos gobernado mirando mucho hacia la izquierda. Era hora de atender a nuestro electorado. Durante la Transición consentimos la ficción de que la UCD tenía en su seno todo el abanico político del Parlamento alemán, el Bundestag.

Suárez (me o nos) hizo caso. Disolvió las Cortes, convocó elecciones, hizo una campaña que resumió en su discurso final en TV, donde contrapuso el Humanismo Cristiano de UCD al marxismo del PSOE, y, contra muchos pronósticos, volvió a ganar. A continuación formó un gobierno del que eliminó a los hipotéticos sublíderes de aquellas supuestas tendencias de UCD. Comenzó pues esa etapa postconstitucional siendo Cánovas.

Pero poco a poco yo fui viendo desde Educación que volvía a jugar a los pequeños consensos, dentro y fuera de UCD. Le envié desde Educación varios informes críticos, que no consiguieron cambios.

Hizo un giro notable volviendo a la ficción de que el partido UCD era como el Bundestag, y creó una llamada «Comisión Permanente», donde colocó digitalmente a los «sublíderes» de las presuntas tendencias. Yo me levanté en el Comité Ejecutivo negándome a reconocer aquel poder fáctico extra-estatutario. Pero continuó con ellos y, lejos de apaciguarlos, conforme a lo que ya en la antigüedad escribió Tucídides, aquellos «barones» que él designó se crecieron y le reclamaron sumisión en una famosa «casa de la pradera».

Presentó una moción de confianza en mayo de 1980 y nos leyó en el Consejo su discurso de «generalización, uniformización y aceleración» del proceso autonómico, tres principios opuestos a lo que aún sigue expresando la Constitución. Me pronuncié por ello largamente en contra. Así abríamos una «espiral diabólica», pues habíamos justificado las autonomías en la necesidad de respetar los hechos diferenciales, lo cual haría que las regiones «diferentes» vendrían a reclamarnos más para atender su diferencia. En cuanto lo concediéramos deberíamos extenderlo a las demás por el nuevo principio de igualación que creábamos, y así sucesivamente hasta violar la Constitución; pero finalmente, los «diferentes», para satisfacer su ansia distintiva, nos demandarían la separación. Yo era considerado muy autonomista y mi intervención impactó a Suárez, que no me respondió, y me cesó la primera semana tras la vuelta del verano.

Ese Suárez de 1980 me resultaba desconocido. Cambió tres veces de ministros, y presentó dos mociones de confianza al Parlamento. En la segunda, los cesados hubimos de escucharle que había constituido el «mejor de los posibles gobiernos de UCD», lo cual era interpretable como que los destituidos éramos quienes impedíamos la excelencia de su anterior Gobierno. El Suárez con quien yo colaboré siempre habría tachado esa frase en el borrador del discurso que le presentaran, pero ya no era el mismo.

Suárez conoció que no solo había «inquietudes» militares, sino que al Rey le llegaban quejas contra él, de militares y civiles. Consideró que, como a Maura, le «falló el muelle real» y ello, en su situación, le hizo dimitir aquel 29 de enero de 1981.

Aunque dimitió con «grandeza». Nos pidió al comité ejecutivo de UCD que propusiéramos a Leopoldo Calvo Sotelo para sustituirle. Comenzó la sesión a las 17 horas y solo a las dos de la madrugada consiguió nuestra aprobación, tras reiteradas e intensas demandas suyas. Hacia 1990 le pregunté por qué tanto empeño en favor de Leopoldo y me contestó que «sin duda era el mejor». Le repliqué que parecía no darse cuenta de que estaba hablando conmigo, porque a mí siempre me había expresado el bajo concepto político que tenía de Leopoldo. No me lo confesó, pero sin duda propuso a Leopoldo porque suponía que, por su apellido, contaría con apoyo en las Fuerzas Armadas y evitaría el golpe («no quiero que el sistema democrático sea, una vez más, un paréntesis en la historia de España», dijo por TV al despedirse). Y acertó, pues un factor importante del fracaso del 23-F fue que el militar de mayor prestigio en los cuarteles manifestó aquella tarde donde convenía que no se debía hacer un pronunciamiento militar cuando «un Calvo Sotelo» estaba propuesto para presidente del Gobierno.

José Manuel Otero Novas, Presidente del IED, subsecretario técnico del presidente, ministro de la Presidencia y de Educación.

«Tribuna España Inteligible»

El pasado 25 de febrero se inauguró en el Casino de Madrid la «Tribuna España Inteligible», que pretende debatir sobre los principales problemas que España se plantea en este momento, reivindicando una España democrática y constitucional.

La inauguración corrió a cargo de nuestro compañero en el Aula Política el letrado del Consejo de Estado Alfredo Dagnino Guerra. Con una excelente conferencia titulada «Monarquía parlamentaria y democracia constitucional: Una fórmula contrastada de éxito», Dagnino defendió la Monarquía como uno de los mejores modelos de gobierno, destacando la importancia de don Juan Carlos I y don Felipe IV en el régimen constitucional que nos ha permitido gozar de uno de los periodos más largos de paz y estabilidad constitucional.

El acto fue apadrinado por doña Ana Pastor, don Marelino Oreja y el director del Casino, don Rafael Orbe.

Cuarenta años del golpe de Estado en España

LA NUEVA ESPAÑA. Entrevista a:

RICARDO LARRAÍNZAR | Subgobernador civil de Madrid durante el 23F y último gobernador civil de Asturias

Oviedo, Juan A. ARDURA

Estuvo en el gabinete de crisis de lo que, en el 23F, era el Gobierno de España en funciones, dado que el presidente saliente, Adolfo Suárez, y todo el Consejo de Ministros estaban secuestrados por el teniente coronel Antonio Tejero Molina en el Congreso de los Diputados. Ricardo Larraínzar Zaballa escudriña en su memoria para LA NUEVA ESPAÑA recuerdos y confidencias de aquellas horas cruciales para el asentamiento de la democracia, que vivió en primera línea desde su puesto de subgobernador civil de Madrid, de las que mañana se cumplen 40 años. Solo siete meses después, el 31 de julio de 1981, tomaba posesión como gobernador civil de Asturias. Otro hecho llamativo, a la vista de los acontecimientos de aquella jornada. Era amigo, desde bastante antes, del general Alfonso Armada.
Cuando aquella tarde fría de febrero el teniente coronel Tejero irrumpe a tiros en el Congreso, Larraínzar era uno de los más estrechos colaboradores de Francisco Laína, el director general de Seguridad del Estado, a quien el destino convirtió de golpe en la mayor autoridad civil de España. La relación venía de atrás. Ambos habían sido compañeros de oposición para acceder al Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado y eran íntimos amigos.

–¿Qué hacía un joven y prometedor funcionario en la sala de máquinas desde la que se dio respuesta al golpe del 23F?

–La vida nos va colocando en puestos. Mi primer destino fue en la secretaría general del Gobierno Civil de Logroño. Laína casó con una riojana, lo que hizo que él fuera mucho allí y que lo que era compañerismo terminase en una amistad intensa, que nos llevó a una trayectoria juntos en una larga carrera administrativa y luego política.

–El general Armada estuvo en su despacho del Gobierno Civil de Madrid la víspera del 23F. ¿Con qué intención cree que le visitó ?

–Bueno, esta es casi la pregunta del millón.

–¿De qué conocía a Armada?

–El general Armada y yo éramos muy amigos por varias razones. La principal de ellas: fue mi valedor durante muchísimo tiempo. Le conocí cuando me tocó sustituir al gobernador civil de Logroño y tuve que ir a recibir al entonces Príncipe de España a Ezcaray, a donde fue como cadete. Armada era el secretario del Príncipe y en aquella conversación surgió que conocía a un tío carnal mío que pertenecía el Consejo de don Juan en Estoril. Aquello unió un poquito. Cuando ya volvía a casa, después de cumplimentarles, Armada, que era capitán, me dijo: “Le has causado muy buena impresión al Príncipe y me pide que te diga que cuando vayas a Madrid te pases a visitarle”. Siempre he sido obediente y, dentro de mi rutina, entró desde entonces ir Zarzuela, a hablar con el Príncipe y con Armada. A Su Majestad le apetecía hablar con gente joven para conocer su opinión sobre el futuro del país; de hecho, me llamaba “el niño que opina” porque era el más joven de todos. Allí conocí a Adolfo Suárez.

–Volvamos a la pregunta del millón. ¿Por qué cree que fue Armada a verle en la víspera del 23F?

–Había una grandísima amistad. De repente, aparece en mi despacho ese día. Cuando desde la Secretaría me anunciaron que subía el general Armada a visitarme, me causó verdadera extrañeza porque no era habitual. Le recibí con cordialidad y le comenté que era una sorpresa. Me respondió que pasaba por allí, venía de entrevistarse con el general Quin- tana Lacaci, capital general de Madrid, cuyo despacho estaba muy cerca del mío. Me preguntó: “¿Qué tal van las cosas, Ricardo?”. Le contesté que bien y de inmediato le dije que iba a llamar al gobernador civil, Mariano Nicolás, para que también estuviera presente.

–¿Por qué esa cautela?

–Suelo tener olfato e intuía que yo estaría más protegido estando los tres que no a solas con Armada, porque en aquellos días había muchos comentarios… Prefería que estuviera el gobernador delante. Fue una conversación sin trascendencia en la que di por bueno el motivo de su vi- sita, nuestra amistad. Me dijo que se acordó de que yo estaba allí y que era el momento de darme un abrazo, y ahí terminó nuestra conversación. Fue breve, lo que era bueno para todos: el era un hombre muy controvertido, era un momento de muchos rumores y habría sido extraño que hubiera pasado mucho tiempo en el Gobierno Civil.

–La larga noche del 23F tuvo varias misiones. Una de ellas, conseguir los planos del Congreso. ¿Para qué los querían, para que entrasen los geos al Congreso?

Para seguir leyendo pinche en el documento pdf:

Canarias, hay otra joya por descubrir, por Miguel Ángel Solana Campins

El pasado 2 de febrero de 2021 La Razón publicó el artículo de Miguel Ángel Solana Campins titulado «Canarias, hay otra joya por descubrir».


https://www.larazon.es/opinion/20210202/5xzb7fyhkvfjlij6uquaw447aq.html


A finales del año 2016 una expedición científica británica operada desde el buque James Cook, descubrió a 500 kilómetros al suroeste de Canarias el monte submarino Tropic. En este las costras de ferromanganeso que recubren sus laderas tienen concentraciones de telurio casi sin precedentes en ningún otro yacimiento del planeta, además de cobalto y otros elementos catalogados como estratégicos por la propia Unión Europea.

Según la revista Science en ese monte hay cobalto suficiente para construir 277 millones de coches eléctricos, 54 veces la flota mundial actual de esos vehículos, y telurio bastante para fabricar paneles solares que cubrirían por sí solos la mitad del consumo de electricidad del Reino Unido.

El telurio es un material considerado como uno de los 35 elementos críticos por el departamento de interior de los Estados Unidos y por orden presidencial debe de implementarse una estrategia para asegurar su suministro; el resultado es que su comercio está liberalizado en Estados Unidos aun siendo un consumidor neto muy importante de este material por no cubrir todo el consumo con producción interna. Es un semimetal con propiedades semiconductoras, al comportarse de una forma mixta entre los elementos conductores metálicos como el cobre o el estaño y los aislantes como el silicio, estas propiedades lo hacen enormemente interesante para aplicaciones electrónicas principalmente en la fabricación de paneles solares o aditivo menor en el caucho y el cobre para mejorar sus propiedades, también resulta crítico para los coches eléctricos.

Se puede entender así mejor que el pasado 23-1-20 el parlamento de Marruecos aprobara con la Ley 38.17 la extensión de la reclamación de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) y de la plataforma continental. Lo que debe provocar alerta en España ya que tal plataforma reclamada se superpone con la española. Y el caso de la delimitación de la zona de solape entre España y Marruecos se complica por corresponderse con las aguas del Sahara Occidental, pendiente de descolonización.

A cuenta de este yacimiento y la extensión unilateral de las aguas de soberanía marroquí genera inquietud en Canarias. Porque saben que es parte de la tradicional forma marroquí de actuar, que leyendo la situación política de España siempre aprovecha los momentos de debilidad interna. Las pretensiones alauitas sobre las aguas canarias están detrás de lo que está sucediendo, y por ello resulta asombrosa la nefasta gestión del asunto por parte del Gobierno de Madrid, poniendo de relieve su descoordinación interministerial incluso a la hora de la comunicación. No sólo no ha toma-do ninguna decisión, sino que además deja agravar la crisis con su dejación en el tema migratorio y sus «efectos llamada». Cuando, de nuevo, la situación de crisis y corrupción en Marruecos es aprovechada por sus autoridades para expulsar población y exportar sus problemas. Intentando, incluso, provocar cambios sociales en Canarias.

«Hay que proteger nuestros intereses en este yacimiento y el área fronteriza a Canarias»

El daño que se le está haciendo a la industria turística canaria puede ser irreparable y no debería sorprendernos que todo sea parte de un intento de restar importancia a esta parte del territorio español para justificar posibles futuros acuerdos de cesión en lo referido a las aguas.

A ello se suma el hecho de que Londres ha intensificado sus relaciones con Marruecos a partir del brexit, en su afán de desplazar a Francia y España como referentes europeos de Rabat. También el apoyo de Trump a sus reclamaciones sobre el Sáhara es un nuevo soporte para Rabat de cara a hacer valer su posición, ya que sigue siendo el único país del mundo sin tener unas fronteras internacionalmente reconocidas. En todo caso Estados Unidos no puede permitir que este yacimiento caiga en manos chinas. Es una decisión geoestratégica, y las empresas angloamericanas ya están preparadas para explotarlo.

Nuestras autoridades deben movilizarse para poder proteger nuestros intereses en este yacimiento y el área fronteriza a Canarias, especialmente en estos momentos que Estados Unidos piensa construir su mayor base de África en Tan-Tan. A solo cien kilómetros de Fuerteventura entre las localidades de Ifni y Tarfaya.

Además de la vigilancia militar, la base estadounidense también se ocupará de controlar el tránsito de los superpetroleros que llegan a Europa siguiendo la ruta del Cabo de Buena Esperanza, así como los complejos energéticos del noroeste africano, incluida la red de gasoductos que atraviesan el Sahara y el Sahel. También contará con el apoyo de Francia, interesada en que soldados americanos se instalen en esta zona como refuerzo a sus tropas desplegadas en el Sahel.

Canarias se encuentra en la tormen- ta perfecta. Pero confiemos en que el gobierno español sepa manejarse en esta situación tan compleja en inteli- gencia con la nueva administración americana.



La diáspora China en las relaciones económicas de España: los casos de Malasia y Singapur

En mayo de 2017 se publicó el número 44 de la Revista UNISCI, Unidad de Investigación sobre Seguridad y Cooperación, en el que se incluyó el artículo escrito por Manuel Sánchez Cánovas (Universidad Nacional de Educación a Distancia), Javier Morillas (Universidad San Pablo CEU) y Eileen Marie Crawley (Universidades de Bournemouth y Open University).

Resumen

El artículo intenta profundizar en la comprensión de la distancia cultural e institucional entre la Diáspora china, la empresa y la diplomacia españolas en Malasia y Singapur, como variantes explicativas de los bajos niveles de comercio e inversiones bilaterales de España en el Sudeste Asiático. El rol de la «face»; la alta distancia de poder, la orientación al largo plazo y el nepotismo en las redes de empresas familiares de la Diáspora China, altamente jerárquicas, contrastarían con el estilo operativo de las organizaciones españolas: adverso al riesgo; monocrónico, más igualitario y cortoplacista en instituciones menos diferenciadas. La escasa presencia e imagen española en el Sudeste Asiático, así como la ausencia de una larga tradición de estudios asiáticos y de preparación para hombres de negocios en España sobre la cultura, la etiqueta y la función del recurso humano en Malasia y Singapur, afectarían al impacto económico de la distancia percibida.