Editorial: Aborto y Objeción de Conciencia

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Editorial: Aborto y Objeción de Conciencia

En los últimos meses la señora Ministra de Sanidad Mónica García está insistiendo en el compromiso claro y nítido de su ministerio, es decir, del Estado, con el aborto. Su aspiración remota es blindarlo en la Constitución, la inmediata es restringir y controlar el derecho a la objeción de conciencia. Lo cual, por cierto, comparte el actual Tribunal Constitucional, que en una reciente sentencia (la 44/2023) ha dicho que la objeción de conciencia al aborto «debe interpretarse de una forma estricta». Pero resulta que hay realidades que no son por el Estado ni para el Estado, que quedan fuera del Estado, como son las verdades matemáticas, las de la física cuántica… y la propia conciencia. Sí, todos tenemos nuestra conciencia, que es nuestra, no del Estado, lo reconoce la Propia Constitución en sus artículos 20 y 30. Gracias a ella sabemos por nosotros mismos (no porque nos lo diga el Código Penal) que matar a un ser humano es malo, no bueno; y quienes conocemos qué es realmente el cigoto y el embrión (biológicamente, no según los criterios del Poder), sabemos también que es malo tanto si ya ha nacido como si está por nacer. Resulta, además, que esa conciencia ¡es libre! Lo proclama la Constitución en sus artículos 15 y 16 al consagrar los derechos fundamentales (auténticos, no ficticios) a la integridad moral y a la libertad ideológica de todos y cada uno de nosotros. Esa es la razón por la que el Poder debe respetar la conciencia de todos, y podemos objetar ante leyes que nos obligan a actuar contra la propia conciencia.

Frente a ello, las recientes leyes sobre el aborto y la eutanasia ya maltratan la objeción de conciencia: la conceden sólo a los sanitarios «directamente implicados», cuando hay muchos otros (por ejemplo, en Indiana se concede a quienes preparan el instrumental); debe manifestarse «individualmente», lo cual impide a una institución defender la vida y se opone a la Resolución del Consejo de Europa de 7 de octubre de 2010; y, como colofón, la objeción «debe manifestarse anticipadamente y por escrito», que se inscribirá en un «registro de personas objetoras de conciencia» (así le llaman), señalando así como si fueran delincuentes fiscales a quienes en conciencia no quieren participar, cuando lo lógico sería que se registrasen quienes estén dispuestos a matar al feto o al paciente adulto.

Señora Ministra, ilustres Magistrados Constitucionales: no es misión del Estado imponer un sistema matemático o combatir la física cuántica, y tampoco lo es ahogar las conciencias de quienes han hecho el juramento del primer médico científico, que fue Hipócrates (no mataré a nadie aunque me lo pida, dice). No restrinjan ni controlen la objeción, al contrario, apuesten por la libertad. ¿No hay un ministerio de igualdad?, ¿por qué no otro de libertad, que es el primer valor superior que propugna nuestra Constitución en su artículo uno? Los sanitarios, todos, tienen un ámbito íntimo de libertad de conciencia, un reducto que es suyo. ¿No ven que sus derechos fundamentales a la integridad moral y a la libertad ideológica sólo están limitados por el orden público protegido por la ley?, lo dice artículo 16 de la Constitución. No hay otro límite. Un artificial derecho a abortar no contenido en la Constitución (al contrario, consagra el derecho a la vida en su artículo 15), no puede hacer que una parte significativa de ciudadanos sea obligada a obrar contra sus más íntimas convicciones. ¿No ven que eso convierte al Estado en un Estado Paternalista que nos trata como niños menores de edad? Frente a la coacción libertad, defendamos la libertad de conciencia como hizo Tomás Moro.

Realizado el III Foro de Profesores

Durante el pasado 22 y 23 de junio, en el Salón de Actos del Colegio Mayor San Pablo, se realizó la III Edición del Foro de Profesores.

Estuvo dedicado en esta ocasión a «Los valores de la Transición en el tiempo presente».

Aquí puedes ver el Programa de todas las ponencias desarrolladas durante ambos días:  foro de profesores

Además, en nuestra cuenta @ID_CEU de Twitter, estuvimos desarrollando en vivo todas las mesas de ponencias.

 

        

    

        

Primera sesión del Ciclo «Encuentros en la Transición»

El pasado 20 de febrero se celebró la primera sesión del Ciclo «Encuentros en la Transición», organizado por el Centro de Estudios de la Transición democrática Española de nuestro Instituto de Estudios de la Democracia. Con el Salón de Actos del Colegio Mayor San Pablo muy concurrido y con el título «El importante papel del Ejército en la Transición», debatieron sobre el tema, nuestro Presidente, José Manuel Otero Novas y los tenientes generales Andrés Cassinello, Agustín Muñoz Grandes y Miguel Alcañiz, respectivamente, moderados por el Director del Instituto, Pablo González-Pola.

Con un formato en el que el moderador preguntaba a los miembros de la mesa, estos destacaron el impecable papel que las Fuerzas Armadas representaron en la Transición, bajo el mando de SM el Rey Juan Carlos. Especialmente interesantes fueron la relación de las vivencias de todos, en los importantes cargos desempañados en este periodo histórico.

Las próximas sesiones del Ciclo «Encuentros en la Transición», se centraran en diversos aspectos de la misma, como la mujer en la Transición, el Grupo Tácito y los medios de comunicación en la Transición. Todos ellos se anunciarán oportunamente.