Por: Carlos Baltés
1. Introducción: La Agrupación de Países como reacción estratégica
Existen en nuestro tiempo una serie de Estados que se distinguen por los siguientes factores: Grandes dimensiones geográficas, Ingentes poblaciones con altas tasas de crecimiento demográfico y también generalmente con elevados niveles tecnológicos. Son estos los nuevos Mega-Países. Distinguiríamos varios ejemplos notables, aunque son muy diferentes. Y lo son por diversas razones. En general, son Estados que conforman nuevas realidades estratégicas. Entre ellos, algunos se vinculan con un fuerte grado de compromiso mutuo como es el caso de la Unión Europea. No ocurre igual con el caso de los denominados Brics, que representan acuerdos entre grandes países con fines geoestratégicos de influencia mundial, y donde los fundadores buscan la ampliación de miembros que se adhieran a su asociación inicial. Asimismo, hay países que buscan acuerdos fundamentalmente militares como es el caso del AUKUS, que incluyen a países de origen anglosajón. Finalmente existe un proyecto que pretende una articulación de países pertenecientes al Área de la Iberofonía, que se distribuyen por Europa, América, África y Asia. Nos preocuparemos ahora únicamente de la Unión Europea.
2. La Unión Europea
Representa una nueva conformación de los Estados Históricos Europeos a través de una innovadora propuesta de agrupación funcional de los países que habían constituido a lo largo de los siglos el Viejo Continente. Esta conformación fue una prueba de una gran inteligencia política de la clase dirigente posterior a la Segunda Guerra Mundial, como también lo fue de una perseverancia mantenida a lo largo de décadas con la loable intención resolver problemas ancestrales de convivencia, mejorar la vida y las relaciones de los ciudadanos europeos y, asimismo, estructurar una nueva realidad más potente, más rica, más segura y más justa. A la luz de las características de nuestra época la Unión Europea era una solución innovadora, brillante y sofisticada intelectualmente, que suponía el aggiornamento necesario para recibir y estructurar la nueva realidad social, económica y política europeas de nuestro tiempo. Los Estados Unidos de Europa o la Unión Federal Europea hubieran constituido el primer mega-país de la Historia Mundial construido y diseñado mediante el acuerdo y el consenso. Eso suponía adelantarse de nuevo a los tiempos, como era su marca de la casa. ¿Pero, qué pasó?
Seamos concisos. Será suficiente.
La Unión Europea fue pasando por muy diversas fases: Del mercado interior se llegó a alcanzar la unión económica y monetaria. De estas fases iniciales, y tras ellas, habría que haber ido hacia la unión política. Se trataba entonces de superar la visión funcionalista alcanzando la visión institucional. Este nuevo estatus exigía 1. Renuncias crecientes de la soberanía nacional por parte de los Estados miembros. 2. Elaboración de una Constitución Europea que recogiera los valores culturales, sociales, históricos y políticos que conformaron a Europa a lo largo de los siglos.
Pues bien, sólo se ha realizado la fase de las transferencias de soberanía de los Estados miembros a las instituciones europeas preparadas para recibirlas: a) La Comisión Europea, b) El Parlamento Europeo c) El Consejo Europeo. También se creó la Convención Europea, que era el órgano que tendría que redactar la Constitución Europea. Pero esta Constitución no llegó a elaborarse. Cierto es que en 2004 se acordó el Tratado por el que se establecía la formulación de una Constitución para Europa. A la vista de este fracaso, en diciembre de 2007 se firma el Tratado de Lisboa por los 27 miembros intentando recuperar lo recogido en el frustrado Tratado de 2004.
Bien, pero, ¿qué es hoy la Unión Europea? ¡Qué difícil respuesta! Hay para todos los gustos: Es una asociación de Estados de carácter internacional, o también, es una organización internacional regulada por derecho internacional, incluso se indica que es más bien una estructura de corte federal que otro tipo de estructura jurídico-política. Lo que no es la Unión Europea, es un estado. Podría decirse que es un ente jurídico-internacional y político atípico. Lo que sí puede decirse es que las opiniones de los expertos se extienden según su propia libertad de opinión… Verdaderamente esta tierra de nadie tiene su origen en que el Tratado de Lisboa fue rechazado por Francia el 29 de mayo de 2005 y también por los Países Bajos el 1de junio de 2005. Estos rechazos han llevado a la desnaturalización del Proyecto Europeo y a la pérdida del objetivo de servir a todos los ciudadanos europeos.
Bien, ¿qué ha ocurrido con el Proyecto Europeo previsto con este retraso de casi 20 años de parón en el mismo? Dos cuestiones importantes y una salida necesaria. Indiquémoslas brevemente.
En primer lugar, los Estados Nacionales Europeos han seguido con las políticas de transferencias de soberanía propias a favor de la Unión Europea -ese ente jurídico-internacional y político atípico-. Es decir, los Estados Europeos han perdido capacidad de acción e independencia de decisión sobre muchos temas que afectan directamente a sus ciudadanías creándose conflictos y disfunciones notables que inciden claramente en la vida de los ciudadanos de cada país y disminuyendo claramente su interés sobre el propio proyecto europeo previsto.
En segundo lugar, se ha producido una acumulación de Poder en las estructuras europeas preparadas para recibir esas transferencias de las soberanías nacionales: la Comisión Europea, sobre todo, y también, el Parlamento Europeo. El Consejo Europeo es en verdad un tentáculo de poder e influencia de los Estados más potentes sobre los más débiles con las deficiencias que esas distorsiones suponen.
Asimismo, el poder creciente acumulado en la Comisión Europea no tiene un control democrático suficientemente garantizado creándose así un contrasentido en la práctica liberal que garantice la igualdad y la justicia, pues la Comisión no es elegida directamente por los ciudadanos de Europa. Estos déficits democráticos son todavía más inaceptables dada la creciente acumulación de transferencias realizadas desde los Estados miembros. En este contexto actual aparece, por ejemplo, la Agenda 2030 que está crecientemente presente en todas partes dentro del ámbito europeo, cuando los programas sociales, políticos y económicos, como es sabido, deben votarse por los ciudadanos. Este es un principio democrático inalienable.
La necesaria salida de un miembro de la Unión Europea referida anteriormente es la que los propios ciudadanos británicos votaron democráticamente con motivo del famoso Brexit. Gran Bretaña es un gran país, inteligente y sereno, y saben mejor que nadie lo que les conviene. Al resto de Europa le pasa igual: sabe lo que le conviene.
Finalmente, hay que señalar que sería deseable terminar cuanto antes con la actual desnaturalización del Proyecto Europeo y recuperar la senda perdida para servir a los ciudadanos de Europa convirtiendo así al Viejo Continente en la mejor versión actual de sí mismo: un Mega-país supranacional moderno y justo que dé clara luz a todos los hombres y mujeres del Planeta, siendo consciente, al mismo tiempo, del momento extremadamente complicado que nos ha tocado vivir. Circunstancias externas a la propia Unión Europea -la nueva geopolítica que está llegando- parece que le puede obligar a seguir el camino que nunca debió de olvidar. Veremos.
LA GEOESTRATEGIA DE EEUU EN EL S.XXI: DEL MEDITERRÁNEO Y EL ATLÁNTICO NORTE AL PACÍFICO
El 11 de septiembre de 2001 las Torres Gemelas de Nueva York fueron destruidas por la organización terrorista yihadista Al Qaeda(1988- actualidad). En enero 2002 George W. Bush utilizó la expresión «Eje del mal», para referirse a Irak, Irán y Corea del Norte como estados patrocinadores del terrorismo. En mayo 2002 George W. Bush incluyó en el «Eje del mal» a Siria, Libia y Cuba, adoptando sanciones a esos países, entre las que cabe destacar la congelación de sus fondos en dólares en el extranjero.
Desde mediados de 2002 hasta finales de 2004 esa medida no se aplicó de facto a los fondos en dólares del Estado sirio. La aplicación y control de esas sanciones es competencia del Departamento de Estado de los EEUU.
En 2005, EEUU decide trasladar su centro de gravedad geoestratégico desde el Mediterráneo oriental y el Atlántico norte, al Pacífico, ya que su gran competidor por la hegemonía mundial es China. La OTAN y las alianzas con las democracias europeas se debilitan, mientras se establecen o refuerzan los acuerdos con los regímenes autoritarios del Golfo Pérsico, Rusia, Egipto y Marruecos, nueva orientación geoestratégica a la que se suma Israel. Esa histórica decisión se genera en el «Deep State» y sus aledaños, se depura a través de los think tanks más influyentes y se toma en el seno del Departamento de Estado, responsable de la política exterior de EEUU.
El factor decisivo para incorporar regímenes autoritarios como aliados en la nueva geoestrategia, fue la decadencia de la ética de la responsabilidad en las democracias occidentales, que ya no asumen la pérdida de vidas humanas en combate cuando ésta se produce fuera de las propias fronteras.
CRONOLOGÍA:
– Irán es una teocracia islámica chií desde 1979, que pugna por conseguir la hegemonía en Oriente próximo y medio, financiando las milicias terroristas de Hezbolá, Hamás y Utíes, mientras intenta desarrollar armamento
atómico para neutralizar o destruir a Israel. Su gran rival militar en el Oriente medio Islámico es Paquistán(suníes), que dispone de armas atómicas (incluyendo cabezas nucleares tácticas) y su principal rival en el liderazgo islámico es Arabia Saudita (wahabíes).
– Guerra del Golfo (Irak invade Kuwait)(coalición internacional) 1990-1991: 2 años
– Guerra de Afganistán (suníes 80%+chiíes 20%) 2001-2021: 20 años
– En 2003 una coalición internacional encabezada por EEUU invade Irak (suníes + chiíes) y permanece hasta 2011: 8 años
– En 2005 se permite a Rusia recuperar el uso de la base naval de Tartús (Siria), interrumpido desde 1992.
– Desde 2009 Rusia e Israel cooperan dentro de la nueva geoestrategia.
– Guerra civil en Siria (suníes, alauitas, chiíes, cristianos) 2011 a 2024: 13 años.
Intervención de Rusia (2015 -2024): 9 años
– Estado Islámico (DAESH o ISIS): organización paramilitar terrorista yihadista creada en 1999 en Irak y que entró en combate tras la invasión de Irak en 2003, participando en la guerra civil Siria desde 2011. Controla zonas importantes de Nigeria, Mali, Mozambique, Somalia y Egipto. El Estado Islámico proclamó su califato mundial en 2014.
– Guerra Rusia-Ucrania 2014 (invasión de Crimea y revoluciones en regiones del este ucraniano), sin respuesta militar ni de EEUU ni de Europa.
– En febrero 2022 Rusia inicia la invasión de Ucrania frenada por la heroica resistencia del ejército y la población ucraniana, por lo que las zonas de combate se concentran en el este ucraniano.
– En 2024 los islamistas de Al Golani acaban con la dictadura (apoyada por Rusia e Irán) de Al Asad en Siria desde el 2000.
– 2025: en Siria, los islamistas suníes están asesinando a civiles alauitas, drusos y cristianos.
– En marzo 2025 se inician las negociaciones entre Trump y Putin para acabar con la guerra entre la invasora Rusia y la invadida Ucrania, de las que Europa es apartada y en las que EEUU pretende recuperar a Rusia como aliada y alejarla de la influencia China.
Avizor
Marzo llama a su fin, y nos retrotrae a acontecimientos acaecidos en otros marzos que siguen en el recuerdo colectivo del pueblo español. Marzo de los años 2004 y 2020 son dos momentos en nuestra historia reciente que no se deben olvidar en nuestra “memoria democrática”.
En el año 2004 la falta de transparencia y las contradicciones, alimentó la desconfianza y la incertidumbre en la sociedad española, que fue aprovechada por el PSOE para utilizar los atentados del 11-M con fines políticos. El objetivo eran las elecciones generales del 14 de marzo, con discursos y acciones de sus líderes políticos, incluso en la jornada de reflexión, con manipulaciones y mentiras que marcaron aquellos días de crisis y que, supusieron un radical vuelco de la opinión pública, con el inesperado triunfo del PSOE en esas elecciones.
En el año 2020, las mentiras de Pedro Sánchez y su gobierno durante la pandemia no sólo pusieron en riesgo nuestra salud y la de nuestros seres queridos, sino que normalizó una anormalidad institucional detrás de un Estado de Alarma que se decretó el 14 de marzo para quince días, fue prorrogado en seis ocasiones para finalizar el 21 de junio de 2020. Una anormalidad institucional que finalmente fue declarada inconstitucional por el Tribunal Constitucional. Pese a ello, quien critica la acción del gobierno se le tacha de no democrático y reaccionario.
Como en su momento dijo Jean-François Revel “llegamos así a una curiosa situación-que vivimos todos los días-: situación en la que quienes quieren destruir la democracia parecen luchar por reivindicaciones legítimas, mientras que quienes quieren defenderla son presentados como artífices de una represión reaccionaria”. Esta situación que es la que vivimos en España hoy en día por el designio de un poder político – el gobierno que dice que se apoya en una mayoría social, que ni es mayoría ni social, sino rehén de grupos que sólo se guían por intereses propios de unos dirigentes bien de pasado terrorista, bien de pasado sedicioso-, ocupado en privar de consideración cualquier acción de quienes no quieren más que defender las instituciones del Estado. No podemos limitarnos a vivir indignados en la mentira.
Con Zapatero, y posteriormente con Sánchez, se busca un enfrentamiento entre los españoles que polariza a la sociedad, con mentiras y una historia manipulada. Un nuevo relato con el único objetivo de reescribir nuestra historia y sacar ventajas políticas. Omito en este momento las “otras ventajas” que fruto de la corrupción están saliendo a la luz como resultado de investigaciones judiciales. No podemos resignarnos ni acostumbrarnos a que nos mientan. Se trata de una mentira constante justificada por la falsedad y la manipulación y convertida en una máquina para la extinción de la democracia, mientras paga sus fracasos, sus insuficiencias y sus culpas a un precio infinito para el pueblo español.
Y menos aún si con la mentira y un relato se pretende normalizar una ofensa, primero con el discurso durante los gobiernos de Zapatero para justificar el proceso de negociación con ETA, con una deslegitimación de la democracia al aceptar como interlocutores a quienes practicaron y justificaron el terrorismo. Hoy son recibidos en la sede del gobierno de España, pese a que Pedro Sánchez había dicho que “con Bildu no vamos a pactar, si quiere se lo digo 5 veces o 20”. Tras la llegada de Pedro Sánchez no sólo se consolida el relato de Zapatero de legitimar a ETA, sino que se aprueban leyes con Bildu, socios imprescindibles para gobernar España y que a cambio consiguen excarcelaciones de terroristas.
Detrás de todo ello existe un gran fraude. Pedro Sánchez para conseguir su investidura pacto con todos aquellos que dijo que no iba a pactar y, cedió todo aquello que dijo que no iba a ceder. El más claro ejemplo es la ignominiosa ley de amnistía. La gobernabilidad de España está en manos de fuerzas nacionalistas cuyo único objetivo es acabar con la nación española. No existe posibilidad de gobernar con el apoyo de la oposición en asuntos de Estado, porque las mentiras, manipulaciones y el hostigamiento buscan su aplastamiento de esa oposición, utilizando todos los recursos públicos, incluso la fiscalía general del Estado.
La democracia está en riesgo por el empeño de Pedro Sánchez de continuar en la Moncloa. Y ya ni lo oculta, al decir abiertamente que hay que seguir «con determinación, con o sin apoyo de la oposición, con o sin concurso del poder Legislativo», quizás porque las derrotas parlamentarias le hablan de su debilidad y de su incapacidad, pero sobre todo de su derrota en las urnas. Es un gobierno ilegítimo por ilegal al incumplir los más elementales deberes constitucionales. Y de momento es más perseverante en ello de lo que la democracia lo es en defenderse. Ahí está su acción de «okupa» de las instituciones.
No podemos permanecer impasibles frente a un poder que se afana en destruir la democracia y menos aún permitir que el pueblo español pierda la confianza en sí mismo y dejar de creer en su capacidad para forjar con talento argumentos con los que combatir a quienes sólo están en la búsqueda activa de un poder sin control. Aún hay tiempo para poder conjurarlo.
Y en este empeño no podemos desconocer hechos de nuestra historia, aunque sea reciente, asumiendo si es necesario el coste personal y colectivo que implique tomar las medidas idóneas para dar réplica a este tiempo de desmemoria y mentira, de inanidad e inmoralidad, o el precio a pagar puede resultar abrumador. «Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla» podía leerse a la entrada de unos de los bloques del campo de concentración de Auschwitz.
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