EEUU, RUSIA Y EUROPA 

EEUU, RUSIA Y EUROPA

por Avizor
Trump demuestra una vez más que lo suyo es la especulación inmobiliaria y no la negociación geoestratégica, en la que habitualmente tiende a confundir el fin con los medios y las fotos con los acuerdos. EEUU no movió un dedo cuando, en 2014, Putin invadió Crimea y el Donbás, actitud pasiva que concordaba con sus intereses en la zona, que pasaban por el que Rusia dispusiera de una salida al mar Negro a través de Crimea. El objetivo subyacente era que la flota militar rusa reforzarse a una VI flota USA en declive, consecuencia del traslado del centro de gravedad geoestratégico del Mediterráneo al Pacífico.
La Rusia de Putin pasaría de estructural enemiga a colaboradora de EEUU en su pugna con China, el gran aspirante a nuevo hegemón y en que los militares rusos integrasen la primera línea del frente en la batalla contra el yihadismo en el avispero de oriente próximo. Esa arriesgada alianza entre la democracia USA y la dictadura rusa, requería de la rusificación de las costas de Ucrania, con ventajas geoestratégicas y económicas para ambas potencias, incluyendo la futura explotación de las tierras raras ucranianas, competencia de las chinas.
Cuando en 2022, en su afán imperialista, Putin pretende ocupar Ucrania para imponerle un gobierno títere, mediante lo que estima como un paseo militar, rompe el acuerdo implícito con EEUU implicando a los países del Éste de Europa y a la propia Unión Europea en la ecuación, un grave error estratégico político y militar. Transcurridos tres años de la invasión criminal de una heroica Ucrania por una genocida Rusia tiranizada por Putin, una ejemplar Ucrania que se resiste tenaz y valientemente a esa invasión, no ha podido impedir la flagrante partición de Ucrania, mantenida por la constante agresión militar rusa. Ese reparto del territorio ucraniano es de muy difícil retroceso, ya que EEUU busca mantener un ilegítimo status quo que le favorece, obligando así, colateralmente, a que Ucrania les ceda las tierras raras del territorio en el que mantiene su soberanía.
La Unión Europea ya tiene capacidad militar suficiente para enfrentarse con éxito a Rusia, que jamás utilizará su armamento nuclear estratégico, pero carece de la necesaria unión política y del consenso social para hacerlo. Lo más probable es que la UE acabe siguiendo la estela USA y pactando con Putin, lo que reforzará el potencial bélico ruso de cara a unas nuevas invasiones militares de los países del Este de Europa, que previamente hayan sido asaltados por la corrupción económica y política proveniente de Rusia. En ese nuevo contexto geoestratégico el futuro de Europa es incierto, pero es de temer que su creciente dependencia de EEUU, China y Rusia, conduzca a que los países centrales de Europa se deslicen hacia una rampante irrelevancia en todos los órdenes.